Llega un momento en la vida de cualquier ser humano en el que ante determinadas situaciones, sobre todo desfavorables, las palabras no son suficientes para reflejar pensamientos y demostrar sentimientos.Hace falta algo más, y qué mejor que convertir esas palabras en canciones que logren el efecto deseado ya desde su propio título, por qué andarse con rodeos: Te favorece tanto estar callada, No sabías que era tu oportunidad, No sabes estar bien, No puedo más contigo, Cuando el diablo me habló de ti, La primera mentira... No sabemos a quien o quienes se refieren Juan Alberto Martínez (voz, teclados y guitarras), Migue Haro (bajo) y Nani Castañeda (batería) pero parece que se trata de alguien que domina el castigo del alma a la perfección.
Lo lógico es pensar que "Todo es el momento" condensa todos los ingredientes típicos de una historia de desengaño amoroso y corazón roto.
Para abrir boca y tener una primera impresión de esa cruel persona, nos dicen que ratas, sapos y culebras son sus amigos de verdad (Sapos y culebras); justo después, que sería mejor que cerrase el pico (Te favorece tanto estar callada); igualmente hablan de inseguridad y dudas (Formentera), además de cabezonería y conformismo (No sabes estar bien). Y podríamos seguir así a lo largo de todo el disco, de no ser porque por muy mal que pinten las cosas siempre hay espacio para recordar que lo bueno, aunque efímero, puede y debe perdurar (Ayurveda, Lovesong Miguelito).
Para dejar clarísimo el mensaje final del álbum los granadinos no se complican demasiado en la labor compositiva ya que se valen de versos simples y directos para que las canciones verdaderamente actúen como dardos envenedados sin perder la emotividad constante en sus lp's anteriores.
Y en cuanto a la paleta musical, a veces más eléctrica, otras más acústica, las referencias más claras habría que buscarlas en clásicos como The Beatles, Pixies o The Cure (Ayurveda funciona como la otra cara de la moneda de Just like heaven).
Si fuera médico, recetaría este disco a todo aquel que necesite desahogarse sin que explote su cabeza o decida mandar ciertos recaditos sin tener que abrir la boca.
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