El pop sueco facturado en la actualidad parece salido de la misma familia, y no me refiero a Abba. El sello Labrador es el que reúne a buena parte de las bandas indies más conocidas del país, y cada referencia que va surgiendo de él alcanza en mayor o menor medida cierta notoriedad. Por ello no es de extrañar que el resto de grupos escandinavos, no sólo suecos, compartan tanto influencias como elementos musicales, con lo que aunque los escucháramos en el punto más recóndito del planeta reconoceríamos su procedencia.Shout Out Louds son un buen ejemplo. Mantienen el estándar de combinación de voces masculina/femenina y melancolía permanente que manejan compañeros de andanzas aderezadas con continuas regresiones al pop británico de los 80, de ahí que desde la primera escucha se les sitúe geográficamente. Y no lo digo como un defecto, todo lo contrario. Basta con contemplar el alcance y el estado de forma de la música alternativa sueca, que colocó a Estocolmo en el punto de mira de la prensa especializada (cool y no tan cool).
Es precisamente la capital sueca la protagonista de este disco. Muchas de las historias que cuenta Adam Olenius, líder y cantante de la banda, en "Our ill wills" tienen que ver con su ciudad natal, y como en muchos casos, con aspectos autobiográficos. Comenzando con Tonight I have to leave it, emblema de este trabajo, en que el se nota la mano del productor Björn Yttling, de Peter, Björn & John, al transfomar este hit en el primo hermano de otro éxito machacado hasta la saciedad, Young folks. Aparte de por su estribillo adhesivo, destaca por otro aspecto que se hará omnipresente en otros temas: la voz de Olenius, demasiado cercana a la de Robert Smith, con la consecuente sensación de estar escuchando un disco perdido de The Cure. Esta influencia también se hace patente en las letras, los arreglos y en el desarrollo de las canciones, como ocurre en Your parents' living room, Normandie o Time left for love.
Otros iconos del pop alternativo de hace dos décadas, The Smiths, revolotean también sin pudor sobre "Our ill wills" . You are dreaming y Suit yourself podrían pasar por bonus tracks de "Strangeways here we come". Y Meat is murder ya lo dice todo con su título.
"Our ill wills" pierde el optimismo veraniego de "Howl howl gaff gaff" (2005) pero gana en melodías más sólidas donde las que mandan son las guitarras y los teclados. Y eso viniendo del pop sueco te asegura apretar el botón de repeat disc de tu reproductor para que no deje de sonar durante toda la tarde.
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