Hay grupos que desde el primer momento en que deciden ponerse en marcha entran sin explicación aparente a formar parte de una especie de leyenda maldita que no les abandonará jamás.En ella se dice que por muy buenas canciones que
compongas o grandes discos que publiques casi nadie te va a tener en cuenta, mientras otros con la misma o peor fórmula logran llamar la atención. Un claro ejemplo es este combo londinense, cuyo nuevo disco "You are here" es ya el quinto de una carrera que parece no va a despegar nunca en cuanto a interés del público y volumen de ventas. El hecho de que bebieran de las fuentes de Radiohead y se les plantara en el mismo terreno que a Coldplay o The Verve cerraron a cal y canto las puertas del éxito a South. Algo injusto por otra parte, dada la calidad de muchas de sus canciones y de un disco tan redondo como "With the tides" (2003).
Sin embargo hay que reconocer que otro elemento que caracterizó a South desde sus inicios fue su irregularidad, generada sobre todo por su empeño en mantener sus raíces electrónicas (de ahí que ficharan por el sello Mo' Wax a finales de los 90) y mantener un cierto ánimo de innovación.
Todos estos pros y contras se cumplen en "You are here". El álbum ya ofrece en su arranque características de anteriores trabajos, como letras llenas de resignación, desasosiego e incluso debilidad y ambientaciones melancólicas, algo que sucede en Wasted y Opened Up y que se retoma en Every light has blown. A la vez también demuestran que en esta vida no todo es tristeza, como en Better things, una canción que recuperan de su olvidado primer disco, "Overused" (2001). A partir de aquí se empieza a ver el punto débil de South, el de la sobreproducción, de la que echan mano en demasiadas ocasiones con el afán de dar una vuelta de tuerca a la música y a las voces y que finalmente se queda sólo en un experimento arty sin rematar. Un buen ejemplo de ello es She's half crazy.
Tampoco se olvidan del punch eléctrico bien cultivado en su anterior disco, "Adventures in the underground journey of stars" (2006), gracias a Soul recievers y Lonely highs (peligrosamente cercana a los últimos Muse).
Este álbum en conjunto no desentona con el resto de la discografía de South, lo que habría que tomar con precaución de cara el futuro para que de una vez por todas dejaran de ser protagonistas de una leyenda negra de la que sólo les salva algún que otro oyente despistado que los descubre por casualidad.
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