Quicken, traducido al castellano, acelerar. Verbo que ejemplifica a la perfección al grupo de Newcastle, ya sea en estudio como sobre el escenario. Aunque en este caso aceleración no es sinónimo de rapidez, sino de brio y fuerza. No por vivir a mayor velocidad se alcanzan antes las metas. Algo que a la larga puede agradecer un órgano tan sensible como el corazón. Quizá por ello da la sensación de que Maxïmo Park fueron bajando el número de pulsaciones por minuto para seguir desarrollando su discurso con igual intensidad pero más calma.Si ya en su anterior trabajo, "Our earthly pleasures" (2007), parecía que preferían seguir una vía más sutil que el camino explosivo que trazaron con su debut, "A certain trigger" (2005), con su tercer disco lo dejan más que patente. Y ésa fue su intención declarada desde el comienzo. De un lado, debido a su afán por experimentar con nuevas formas sonoras sin abandonar su estilo, y de otro, por darle una vuelta de tuerca a sus composiciones urbanas sobre las conexiones humanas y personales propias del siglo XXI, la primera escucha de "Quicken the heart" provoca cierta extrañeza. Seguro que muchos de sus seguidores dirían en un principio: éstos no son los Maxïmo Park de siempre. No del todo cierto. La banda mantiene su identidad (sobre todo gracias a la labor en la producción de Nick Launay, alma en la sombra de iconos del post-punk en los años 80 como Gang Of Four o P.I.L.) pero puliendo las aristas del envoltorio de las canciones. La única que parece mantener sus ángulos intactos es la que abre el disco, Wraithlike. A partir de ahí la pulsión new-wave se mantiene (incluidos los teclados omnipresentes de Lukas Wooller y el bajo profundo de Archie Tiku), como en The penultimate clinch.
Entre tanto las letras, en su mayoría escritas por Paul Smith (voz) y Duncan Lloyd (guitarra), continúan hablando sobre todo de las diversas situaciones que pueden surgir en toda relación entre chico-chica u hombre-mujer: sus momentos más emocionantes (A cloud of mystery, Let's get clinical, Questing not coasting), los que no quiere vivir ninguno de los dos (Calm, In another world You would've found yourself by now) y los que propician sus recuerdos (I haven't seen her in ages). Historias reales con las cuales es fácil identificarse, un mérito permanente de Maxïmo Park (¿quién no recuerda de vez en cuando su proclama: "el amor es una mentira, lo que significa que me mintieron", de Our velocity?). Sin embargo también hay espacio para otras temáticas, como sucede en The kids are sick again, en la que reflexionan sobre el presente y el futuro de las nuevas generaciones de adolescentes.
Al igual que sucedía con The Jam o con The Smiths (siempre presentes a la hora de hablar de Maxïmo Park), su público esperaba encontrar en sus discos las respuestas adecuadas a cada momento. En los tiempos actuales en los que el tren de vida circula tan rápido que no permite ni siquiera admirar el paisaje, bien está tirar del freno de emergencia para tener una mejor perspectiva de las cosas. Discos como "Quicken the heart" ayudan a ello, a pesar de que el corazón vaya a mil por ahora por el bombardeo de sentimientos y sensaciones que recibe cada día.

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