Eddie Argos, ese hombre. El que airea en sus canciones sus propias miserias. El que se ve como un patético personaje que a su edad no tiene novia ni mucho menos triunfa entres las mujeres. El que aún guarda su colección de cómics y espera que nadie se burle por ello. El que sube al pedestal a sus ídolos musicales y entierra a los que odia. El que desde que se metió en el negocio discográfico no quiere que la industria se la meta doblada y le lanza dardos sin parar. Y todo ello con gracia. Porque no hay nada mejor que empezar a reirse de uno mismo para tener la legitimidad de criticar a los demás y todo lo que se mueve alrededor. ¿Qué haríamos muchos sin ti, Eddie Argos? Cuando a estas alturas Jarvis Cocker se dedica a ir por su cuenta y a recoger reconocimientos de alguna que otra universidad británica, Eddie y sus secuaces son los mejores representantes dentro del pop-rock actual del pueblo de a pie. Vale, de todo el mundo no, pero al menos sí de aquellos que se sienten desubicados. S...
La música de hoy y mañana