La historia particular de Florence Welch podría representar la de cualquier mujer de hoy en día en lo referido a emociones, desengaños amorosos y decepciones personales. Efectivamente, la sensación que se desprende de las canciones de "Lungs", el álbum de debut de Florence and The Machine, es ésa. ¿Más de lo mismo? No necesariamente, ya que depende de como se quiera transmitir el mensaje. Desde la propia portada del disco se intuye que Welch lo sacará todo de dentro (lungs significa pulmones), siguiendo las maneras de referencias clásicas como Sinéad O'Connor y sobre todo Kate Bush para con su gran voz darle otra perspectiva a palabras tan simples y complejas a la vez como beso, corazón, amor... La música le acompaña dándole un continuo aire (el arpa es omnipresente) de cuento de hadas o de leyenda con mucha historia... y fuerza. Como en la apertura del disco, Dogs days are over, que da paso a la arrebatadora Rabbit heart (raise it up) y su homenaje a una peculiar Alicia en el país de las maravillas abandonada por su príncipe azul. Resulta fácil pensar que esa Alicia es la propia Florence, cuya figura crece y crece y se cabrea con cada canción hasta llegar a la airada Kiss with a fist, la mejor manera de describir con estilo una atípica discusión de pareja. Aunque no todo son penurias, alguna alegría hay. Drumming song se detiene en ese momento en el que se supone que a uno le asalta un cosquilleo ante eso que llaman enamorarse. Compararlo con el retumbar de un tambor está muy manido, pero al menos en este caso el símil queda resuelto con más brillantez que, por ejemplo, la insoportable Jungle drum de Emiliana Torrini.Al final llega el regalo del disco, la versión del ya clásico (por varias razones) de Candi Staton, You got the love, ya incluida como cara B del single "Dog days are over" (2008). Casi cuatro minutos que resumen a la perfección el espíritu de "Lungs". Una reinterpretación remezclada además para la ocasión por el dúo The xx, lo que viene a dejar clara la contemporaneidad de la propuesta de Florence Welch. De hecho, ya tiene más de una seguidora fiel, véase el caso de Marina and The Diamonds, que fusila directamente no sólo su nombre artístico, sino también su forma de cantar, su temática compositiva y su música. Todo un modelo a seguir, pues, tras sólo dos años y medio de carrera.
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