Estrambótica la historia del líder y fundador de este grupo de Florida, Christopher Owens. Enrolado en la secta Los Niños de Dios desde muy joven junto a sus hermanas por culpa de sus padres, también miembros, recorrió medio mundo empapado del halo de hippismo, supuesta libertad y culto al sexo del colectivo. Entre medias y aislado totalmente del mundo real, conoció a Jeremy Spencer, antiguo componente de Fleetwood Mac (abandonó la banda sin dejar rastro para unirse a la citada secta), el cual le regaló una de sus guitarras y comenzó a tener contacto con la música. Como el mismo Owens declaró más de una vez, a veces era tan aburrida su forma de vida que no le quedó más remedio que practicar con las seis cuerdas.Una vez rompió las ataduras de Los Niños de Dios ese aprendizaje se plasmó en un gran deseo por convertir en canciones todas aquellas composiciones y letras que guardaba en su cabeza. Pero no para hablar de toda su experiencia pasada, a pesar de que podía haber sido así. Mr. Owens simplemente basó sus letras en vivencias personales como las de otro ser humano cualquiera: el amor, chicas, amigos, vida nocturna y sol, mucho sol. Porque una de los referentes inevitables de Girls (aunque la otra mitad del dúo también sea chico, Chet "JR" White) son los Beach Boys y las melodías vivaces adornadas con coros, ecos, panderetas y palmas. Y claro, las guitarras, he ahí la cuestión. Aunque se cite a Brian Wilson y sus chicos de la playa, en este disco no suenan cristalinas ni diáfanas, sino que llevan aplicada una capa de distorsión que les acerca al sonido de compañeros de viaje como The Pains Of Being Pure At Heart, The Joy Formidable o The Drums y a la vieja escuela shoegaze de principios de los noventa. No hay más que atender a una de las mejores canciones del año pasado Lust for life o la más evidente Morning light (otro momentazo de "Album"). ¿Y qué sucede cuando ambas influencias confluyen en una misma dirección? Pues que salen como resultado píldoras contra la tristeza como Laura, Ghost mouth, Summertime o sobre todo Big bad mean mother fucker.
Aviso para navegantes: Mr. Owens afirma que tiene material suficiente para publicar seis álbumes más. Así que habrá que ir preparándose para atiborrarnos de más fotos y videoclips (censurados o no) del grupo llenos de chicas y hartarnos de ver a Owens con su sempiterna camiseta de Suede. Puede que el 2010 se le quede corto, y nuestros oídos lo agradecerán.
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