Vota a Delphic como tu artista favorito de cara al 2010. Ésa es una de las frases más asociadas a este trio de Manchester desde que comenzó este año. Y razones no faltan para colocar a Richard Boardman, Matt Cocksedge y James Cook en la pole position. Durante los últimos meses sus singles llamaron la atención poderosamente, primero dentro de la corriente electrónica de nuevo cuño y después en toda la escena alternativa. Counterpoint, This momentary y más recientemente Doubt hicieron pensar que Friendly Fires o The Big Pink tendrían una mayor competencia tanto en las islas británicas como fuera de ellas. Su propuesta se centra más en encontrar el ritmo bailable que en sumergirse en reflexiones pesimistas o resultar innovadores, y su ciudad de origen lleva a relacionar de inmediato al grupo con la estirpe dance-electropop que le precede, véase The Chemical Brothers o incluso New Order. En cierta manera por ahí van los tiros, aunque los mismos componentes de Delphic reafirman sobre todo su querencia por los sonidos del Madchester de principios de los noventa, el club Haçienda y el sello Factory. Aunque este caso no se trata de un revival de aquella época: Delphic se mueven en los parámetros electrónicos propios de la década que acaba de terminar (no en vano están apadrinados por Ewan Pearson). La respuesta a su álbum "Acolyte", recién publicado, será la mejor demostración de si estamos ante la flor de un día o hay más jardín que poder admirar.Y de un trio a otro (entre ellos anda el juego, que cada uno que piense lo que quiera). Porque los londinenses Quad Throw Salchow también son tres: la enigmática O (voces), K. Doyle (bajo) y J.G. Drake (sintetizadores). Quizá a alguno ya le suene este complicado nombre porque su disco "Speed" lleva en circulación desde septiembre pasado. Sin embargo tuvieron la mala suerte de coincidir en el tiempo con una de las revelaciones de 2009 que acaparó mayor número de portadas: The xx. A Quad Throw Salchow no les quedó más remedio que claudicar ante la doble equis (otros vecinos de Londres) y resignarse a que su música también minimalista y digna heredera de Young Marble Giants quedase en segundo plano. Una más de tantas injusticias que ocurren en el despiadado mundo de la música.
Para escapar de las absurdas y odiosas comparaciones basta con escuchar alguno de sus temas, como The unwelcome guest o Matters of the mind y caer en la cuenta de que hay varias diferencias, sobre todo que QTS se dejan abrazar por las líneas de bajo envolventes y los ritmos trotones y repetitivos de Pylon, Throwing Muses, Joy Divison e incluso Throbbing Gristle (vaya, otros londinenses). Puede que no sean tan cool para aparecer en las principales cabeceras musicales, que sus canciones no se basen en letras cantadas por chico contra chica y viceversa y que su afán por mantenerse en la sombra y el misterio no les ayude, pero la esencia del trio es incorruptible. Un hecho que posiblemente a estas alturas nadie valore en su justa medida.Caso contrario podría ser el de Marina Diamandis, o lo que es igual, Marina And The Diamonds, cuya escucha remite a voces tan variopintas como Feist, Florence And The Machine, las dos Kate, Bush y Nash, Lily Allen y por momentos, ¡Katy Perry! Esto sólo podría pasarle a alguien que no oculta que su inspiración procede de Britney Spears o Gwen Stefani y que su bagaje cultural no es amplio precisamente. Pero no pongamos el grito en el cielo todavía. De entrada la chica acertó al seguir de entre todas ellas la estela de Florence Mary Leontine Welch (Florence And The Machine) para desplegar sus mensajes de autoafirmación como mujer que es ante un mundo agresivo y hostil: I am not a robot, Obsessions y Mowgli's road parecen ejecutadas a coro entre ambas.
Aún habrá que esperar a que llegue al mercado su LP de debut, "The family jewels", después de publicar en formato físico varios maxi-singles y un EP ("The crown jewels"). Mientras tanto será cada vez más frecuente verla en actuaciones en directo, uno de los pilares en los que apoya su música, y en múltiples videoclips, como los que fue realizando para sus temas ya conocidos. La MTV UK y el NME ya la tienen en su punto de mira desde hace un tiempo por si necesitan responder a las excentricidades de Lady GaGa de forma más pulcra y... más británica.
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