De repente comienza a sonar como salvada del polvo del olvido una cuerda rasgada con intenso dolor. Y justo a continuación, sin perder ese sentimiento, entra la voz de Manolo Caracol y el lamento de una guitarra flamenca. Es la significativa puerta de entrada de lo que vendrá después, una robusta melodía cuya letra llena de fiereza empieza así: "No hay flor como la amapola ni corazón como el mío...". La voz de J se desliza para rendir un merecido homenaje al cantaor sevillano (cuyo tatarabuelo era llamado El Planeta; la conexión se cierra definitivamente) a través del "Romance de Juan de Osuna", el primero de los cuatro palos que interpreta el grupo granadino en este anticipo de su inminente nuevo disco.Después del desgarro del romance, toca peteneras. "No sale luz esta noche" deja brotar su melancolía para, como no podía ser de otra manera, borrar el rastro de un corazón que se desangra de tristeza. Argumento de sobra conocido como una de las bases fundamentales del flamenco que también sobresale en "Yo le estoy pidiendo a Dios", una alegría mecida por un suave teclado que intenta contrarrestrar el dolor inherente al amor. Y por último, vuelve la electricidad y la rabia en "Tarantos de Perico el Morato", último corte del EP del cual sólo se rescatará "Romance de Juan de Osuna" para el álbum. Un trabajo que, vistos los resultados, parece que seguirá inmerso en retomar la revolución sónica flamenco-rock espacial iniciada en el legendario encuentro entre Lagartija Nick y Enrique Morente ("Omega", 1996). Un esfuerzo que se vislumbró de manera tibia en "Los Planetas contra la ley de la gravedad" (2004), explotó de manera triunfal en "La leyenda del espacio" (2007) y que J mantuvo en lo alto con el proyecto paralelo Grupo de Expertos Solynieve. El alegato meridional sigue vivo.
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