Siete años de espera eran demasiados. Ya quedaba muy lejos el anterior disco de los de Bristol ("100th window", 2003), sin contar con la banda sonora compuesta para la película "Danny The Dog" (2004). Entre medias fueron pasando muchas cosas, como por ejemplo que la vaguardia musical se había ido desplazando a Estados Unidos o que impulsores, junto a ellos mismos, del denostado trip-hop como Portishead habían resurgido de sus cenizas con un disco sorprendente e impactante ("Third", 2008). Todo ello añadía presión e incertidumbre sobre el presente y el futuro de Daddy G (que en 2006 había vuelto a integrarse en la banda para grabar el single Live with me), Robert Del Naja y compañía. Sus espectaculares conciertos y escenificaciones en directo no eran suficientes, y parecía que se iban quedando atrás a medida que avanzaba el siglo XXI. Con el trío "Blue lines" (1991), "Protection" (1994) y "Mezzanine" (1998) se habían convertido en el faro a seguir para al menos las dos siguientes décadas, pero de repente sólo se hablaba de ellos como protagonistas de un tiempo pasado. Además, la contribución de "100th window" había sido más bien tibia, a pesar de que con el tiempo fue ganando peso dentro de su discografía. Las noticias iban llegando con cuentagotas y no ayudaban a esclarecer el misterioso siguiente paso de Massive Attack: posibles títulos del disco, cambios en su fecha de salida, voces que colaborarían con la banda... Pero ninguna referida a lo sustancioso del asunto, su música, sus canciones. Así que una vez que se supo que sería "Heligoland" el nombre elegido para el álbum, llegó como aperitivo el EP "Splitting the atom" a finales de 2009. Por fin había algo a lo que agarrarse para intuir qué vendría después, y los resultados fueron mejores de lo que pensaban muchos incrédulos. La titular, cantada por el eterno Horace Andy, y Pray for rain, interpretada por Tunde Adebimpe (TV On The Radio) hicieron de buen anticipo del LP: el soul hipnótico y los ritmos cadenciales marca de la casa no se habían perdido por el camino, lo que significaba que habían decidido seguir su santo y seña y no meterse en trucos de prestidigitador al estilo de lo que había hecho Portishead. Aparte de los dos cortes ya mencionados, destacan Babel (con la voz de Martina Topley-Bird) y su desarrollo in crescendo, como queriendo salir de las catacumbas a donde la habían confinado sus autores, y Girl I love you (otra vez con Horace Andy), suave a la vez que oscura gracias a una amenazadora sección de vientos. Todo lo contrario que Psyche, que muestra un elemental esqueleto acústico sostenido por la interpretación de Topley-Bird. A Guy Garvey (líder de Elbow) le toca lidiar con la estructura más futurista y rupturista del disco, Flat of the blade, ejemplo más cercano de lo que puede ofrecer Massive Attack a día de hoy. El último tercio de "Heligoland" se reserva a las composiciones más luminosas, si se les puede llamar así, tanto por la melodía como por la producción: Paradise circus (con la dulce Hope Sandoval) y Rush minute. Aquí también aparece la última colaboración a las voces, la de Damon Albarn en Saturday come slow, que como su título indica, se sumerge lentamente en la puesta de sol de un sábado cualquiera. Y para cerrar, Atlas air, de largo desarrollo, con la base más electrónica de los diez cortes y cuyo final pone un buen broche al disco. Aunque habrá quien diga que no es para tanto tras haber pasado por siete años de gestación.
Siete años de espera eran demasiados. Ya quedaba muy lejos el anterior disco de los de Bristol ("100th window", 2003), sin contar con la banda sonora compuesta para la película "Danny The Dog" (2004). Entre medias fueron pasando muchas cosas, como por ejemplo que la vaguardia musical se había ido desplazando a Estados Unidos o que impulsores, junto a ellos mismos, del denostado trip-hop como Portishead habían resurgido de sus cenizas con un disco sorprendente e impactante ("Third", 2008). Todo ello añadía presión e incertidumbre sobre el presente y el futuro de Daddy G (que en 2006 había vuelto a integrarse en la banda para grabar el single Live with me), Robert Del Naja y compañía. Sus espectaculares conciertos y escenificaciones en directo no eran suficientes, y parecía que se iban quedando atrás a medida que avanzaba el siglo XXI. Con el trío "Blue lines" (1991), "Protection" (1994) y "Mezzanine" (1998) se habían convertido en el faro a seguir para al menos las dos siguientes décadas, pero de repente sólo se hablaba de ellos como protagonistas de un tiempo pasado. Además, la contribución de "100th window" había sido más bien tibia, a pesar de que con el tiempo fue ganando peso dentro de su discografía. Las noticias iban llegando con cuentagotas y no ayudaban a esclarecer el misterioso siguiente paso de Massive Attack: posibles títulos del disco, cambios en su fecha de salida, voces que colaborarían con la banda... Pero ninguna referida a lo sustancioso del asunto, su música, sus canciones. Así que una vez que se supo que sería "Heligoland" el nombre elegido para el álbum, llegó como aperitivo el EP "Splitting the atom" a finales de 2009. Por fin había algo a lo que agarrarse para intuir qué vendría después, y los resultados fueron mejores de lo que pensaban muchos incrédulos. La titular, cantada por el eterno Horace Andy, y Pray for rain, interpretada por Tunde Adebimpe (TV On The Radio) hicieron de buen anticipo del LP: el soul hipnótico y los ritmos cadenciales marca de la casa no se habían perdido por el camino, lo que significaba que habían decidido seguir su santo y seña y no meterse en trucos de prestidigitador al estilo de lo que había hecho Portishead. Aparte de los dos cortes ya mencionados, destacan Babel (con la voz de Martina Topley-Bird) y su desarrollo in crescendo, como queriendo salir de las catacumbas a donde la habían confinado sus autores, y Girl I love you (otra vez con Horace Andy), suave a la vez que oscura gracias a una amenazadora sección de vientos. Todo lo contrario que Psyche, que muestra un elemental esqueleto acústico sostenido por la interpretación de Topley-Bird. A Guy Garvey (líder de Elbow) le toca lidiar con la estructura más futurista y rupturista del disco, Flat of the blade, ejemplo más cercano de lo que puede ofrecer Massive Attack a día de hoy. El último tercio de "Heligoland" se reserva a las composiciones más luminosas, si se les puede llamar así, tanto por la melodía como por la producción: Paradise circus (con la dulce Hope Sandoval) y Rush minute. Aquí también aparece la última colaboración a las voces, la de Damon Albarn en Saturday come slow, que como su título indica, se sumerge lentamente en la puesta de sol de un sábado cualquiera. Y para cerrar, Atlas air, de largo desarrollo, con la base más electrónica de los diez cortes y cuyo final pone un buen broche al disco. Aunque habrá quien diga que no es para tanto tras haber pasado por siete años de gestación.
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