¡Oh no! ¡Es él! ¡Ha vuelto! ¡A qué viene tanta exclamación! Pues a que el super-antihéroe está aquí de nuevo. ¡Eddie Argos! Y eso que el mundo no se lo pidió. Pero él quiere empezar a solucionar muchas cosas, y ninguna tiene que ver con la crisis. Sino con la música. Harto de ver como a lo largo de los años muchas canciones, artistas y grupos estuvieron a punto de acabar con la civilización, quiere evitar esa tragedia, al menos hasta que llegue el 2012 y el cambio de era sea una realidad. Para tan tamaña tarea dejó por un momento en el dique seco a sus Art Brut y reclutó a Dyan Valdés, bajista del grupo angelino The Blood Arm. Por fin una chica le hizo caso, aunque sólo fuese por el descacharrante nombre que encontró para el dúo. Sólo a él se le podía ocurrir.El disco habla a las claras de la sapiencia de Argos sobre la historia de la música y la cultura popular en sus horas más altas y bajas. Se atreve con todo: desde Michael Jackson y Frank Sinatra hasta Bob Dylan y Avril Lavigne, pasando por otras joyas de diverso valor. Pero que nadie piense que ésta es otra lista de versiones tamizadas por la personalidad del músico de turno. Ésta es una sucesión de reinterpretaciones propias sobre lo que deberían decir y cómo deberían sonar algunos clásicos de ayer y de hoy. Y mejor no tomárselo demasiado en serio, porque de lo contrario "Fixin' the charts vol.1" perdería su encanto.
La apertura con Crequee allies (parte del Crequee alley de The Mamas And The Papas) explica con mucha ironía el por qué del largo nombre del dúo. A renglón seguido le toca a Avril Lavigne y su empeño en enseñar a las chicas de todo el mundo a destrozar parejas a base de robar novios. Su canción Girlfriend se convierte en G.I.R.L.F.R.E.N (You know I've got a). Unos cortes más adelante se desvela el secreto mejor guardado del pop: el niño del que habla Michael Jackson en Billie Jean, ¡es su hijo! Así lo demuestra Billy's genes, sin pruebas genéticas ni nada por el estilo. Don't think twice it's alright nos dice que Bob Dylan no era un tipo tan duro, y que lo que contaba en su Think twice (it's not alright) era sólo una fachada. Como la de Frank Sinatra en My way, que trataba de disimular su egoísmo y su manía con no hacer caso de la opinión de los demás. My way (is not always the best way) intenta arreglarlo. Algo similar sucede con el final del disco, Walk alone, en el que Eddie y Dyan se compadecen de la soledad interminable de Gerry And The Pacemakers y los aficionados del Liverpool por culpa de You'll never walk alone.
Dentro del elixir reparador que vendría a ser "Fixin' the charts vol.1", del rastro de Art Brut queda el ritmo exultante de Crequee allies, G.I.R.L.F.R.E.N (You know've got a) o (I'm so) Waldo P. Emerson Jones o la electricidad de Superglue. También esa peculiar forma de ¿cantar? de Eddie Argos, al cual le sobra buen humor y cachondeo, como siempre.
Lo mejor de todo es que éste es el primer volumen. Esperemos que antes de que todo se vaya al garete llegue el segundo.
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