El debut del británico James Chapman bajo el alias de Maps, "We can create" (2007), causó cierto impacto y expectación al dar una vuelta de tuerca a la esencia ensoñadora de la electrónica a través del uso melancólico y sutil de las voces y de las bases melódicas. Ese envoltorio no negaba su apego al shoegaze y a grupos contemporáneos como Sigur Rós, Telefon Tel Aviv, Four Tet o Mercury Rev. Aún siguen suspendidas sobre nuestras cabezas las notas de So low, so high, You don't know her name, It will find you o To the sky.Casi tres años después, su nuevo trabajo, "Turning the mind", sigue las mismas líneas marcadas aunque cambia los referentes antes mencionados por los de Spacemen 3 y Spiritualized. Más que nada por la temática de sus letras. El propio Chapman explicó la intención de que sus nuevas canciones reflejasen los efectos en la mente tanto de terapias psicológicas aplicadas para cambiar las percepciones negativas en positivas como de diversas drogas y su rastro químico. Seguramente se guarde para él mismo en qué temas se sirvió de ciertos psicotrópicos para dar cuenta de los resultados en su composición. Lo cierto es que "Turning the mind" pierde la uniformidad emocional de su predecesor: el primer corte, que da título al álbum, pone sobre aviso y da paso al single I dream of crystal, ticket de entrada para el intenso vaivén de sensaciones que viene después. La primera consecuencia de ese extraño viaje es la pulsión bailable del disco, ejemplificada en Let go of the fear (en la que colaboró el alemán Oliver Huntemann), Papercuts y la explosiva Love will come.
Curiosamente, la segunda mitad del disco cambia de registro. No quiere decir que después del subidón llegue el bajonazo (Chapman lo habría sufrido, pero no lo reflejó en su disco), sino que enseña su cara más pop, mezclando sonidos más propios de New Order y Cut Copy: Everything is shattering, The note (these voices) y Chemeleon. Para el final deja el momento más psicodélico, Die happy die smiling (toda un grito de optimismo), y cierra el círculo de la misma forma que lo empezó con Without you. Una buena manera de dejar las puertas abiertas pensando en el siguiente paso a dar, aunque se le hubiesen quedado muchas cosas que ver y descubrir durante esta exploración física y mental.
Comentarios