Muchos músicos (acompañados o en solitario) reconocen que llega un punto en el que aquello que más les gusta, crear canciones, se convierte en un trabajo rutinario. Y confeccionar un disco, llega a ser una tarea infernal. Otros reconcocen que no podrían tener más fortuna por dedicarse a la mejor profesión del mundo. A estos últimos pertenecen Tachenko. No hay más que repasar su corta pero prolífica carrera: en seis años, cuatro discos, dos EP's y un recopilatorio.El grupo zaragozano, impulsado inicialmente por Sergio Vinadé (voz y guitarra) y Andrés Perruca (batería) tras dar carpetazo a los míticos El Niño Gusano, vivió algunos cambios en su formación a lo largo de ese tiempo, como la entrada de Sebas Puente (voz y guitarras), Edu Baos (bajo) y Alfonso Luna (a las baquetas); la llegada y salida de Ricardo Vicente (ahora en La Costa Brava), Miguel Yrureta (en Big City) y Ricardo Mochilo; y la marcha del propio Perruca (a Bigott y The Secret Society). A todo ello hay que sumar su fichaje por el sello Limbo Starr tras publicar sus dos primeros largos con Grabaciones en el Mar. Ese trajín no desestabilizó para nada la actividad del ahora cuarteto, y menos aún supuso una merma en la inspiración de sus composiciones.
En este "Os reís porque sois jóvenes" (gran título, muy apropiado tanto para hablar de las nuevas generaciones en general como de las que quieren llevarse parte del pastel musical) vienen a la cabeza las continuas referencias a The Kinks, Big Star, Teenage Fanclub y a otros grupos nacionales del estilo de los casi olvidados La Granja. Su sonido se mantiene limpio y pulcro sin recurrir a trucos baratos ni a fuegos de artificio innecesarios: simplemente se centra en la consecución de la melodía perfecta con sencillez. El resto lo consiguen las logradas letras, punto fuerte del tándem Vinadé-Puente.
Compañeros del metal arranca con una guitarra bien domada para desplegar todo un alegato sobre el recuerdo y el reproche hasta su clímax final. Su estribillo es altamente adhesivo, al igual que los de El respland'or o Tírame a un volcán, de maneras más clásicas pero que no abandonan el regusto agridulce marca Tachenko. El ritmo se torna más vivo en Escapatoria, sobre todo por los coros destinados a enviar un mensaje (un poco) más positivo. Debió de ser por eso por lo que esta canción fue la elegida como single de adelanto del álbum.
La huella de Norman Blake y compañía se hace más evidente en Vámonos, en la que parece que es el propio escocés el que la ejecuta. Sin embargo la sorpresa llega con La resistencia, que da un giro más intimista apoyado en un suave arreglo de cuerda y una interpretación de mayor intensidad. Ya se sabe, el amor lo mueve todo, y tiene dos caras. La negativa parece que a veces se ve venir a leguas, ya sea en un romance efímero (El peligro) o en una historia más duradera (Sombras, tormentas).
La vida da muchas vueltas, y la música de Tachenko es un mero reflejo de todo ello. Si en sus comienzos pusieron sólidos cimientos a su particular universo a base de historias frescas y juveniles, transcurrido el tiempo llegó el momento de poner algunas cosas en su sitio. Si las letras tienen matices personales o autobiográficos habría que preguntárselo a sus mismos creadores. En el fondo da igual, la cuestión es que sean válidas para cualquiera que las escuche. Y lo son.
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