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HAGAN SUS APUESTAS (V)

Ou Est Le Swimming Pool. ¿Dónde está la piscina? Con ese original nombre anglo-francés se dio a conocer hace año y medio este trio londinense, para más señas, de Candem. Sólo de ahí podía provenir un grupo cuyos miembros eligieron unos nombres de guerra chulos a la par que horteras: Andelé Peligroso Pericosima, Affada y Fernando Percival III. Sus pintas suelen ser igual de llamativas. Pero aquí no se habla de moda... Lo importante del asunto es la música. Y ellos tuvieron la suerte de dar con una pequeña bomba de relojería que tardó en estallar, más que nada por falta de promoción inicial. Porque su hit más conocido, Dance the way I feel, apareció a finales de 2008 para un año después extender su onda expansiva. A ello ayudó sobremanera el remix que para el citado tema realizó el recuperado Armand Van Helden (gracias Dizzee Rascal) hace unos meses. Posteriormente llegarían Jackson's last stand (bastante antes de la muerte de Michael; luego alguien la interpretaría como una premonición), The key y su último single, These new knights. Canciones que recuerdan el lado más hedonista de los ochenta y basadas en líneas de teclado resultonas, con lo que se pueden encuadrar en la misma nueva ola que dirigen La Roux, Little Boots o Lady Gaga, pero con voz masculina. Por ahora no hay ninguna noticia acerca de la posibilidad de que en algún momento se decidan a grabar un LP. A no ser que hagan hueco en su cargada agenda como dj's, según parece muy solicitados en los clubes británicos más cool.
Todo lo contrario que Ou Est Le Swimming Pool son The High Wire. Sólo les une su ciudad de origen, y que también son tres: Tim Crompton (voz principal y guitarra), Stuart Peck (voz y guitarra) y Alexia Hagen (voz y teclados). Acaban de publicar su disco de debut, "The sleep tape", y ya se convirtió en una pequeña joya para todos los amantes del shoegaze acústico y reposado ideal para acompañar sueños dulces y paisajes oníricos. De ahí que tanto por sus guitarras y sus teclados etéreos como por la perfecta conjunción de las voces masculinas con la de Alexia Hagen, se les compare inevitablemente con los My Bloody Valentine más melancólicos (al estilo de su himno Sometimes), la delicadeza de Hope Sandoval y Mazzy Star o la intensidad de Slowdive. Es imposible no rendirse al encanto de Odds and evens, pura poesía sonora. Aunque en el disco hay otras gemas de parecido valor, como Sleep tape y Hang from the lights. Lo mejor es que cada uno destape en privado este tarro de las esencias, por si el "Tangerine dream" de Beach House le resultó en ciertos momentos denso o ya lo escuchó demasiadas veces y no quiere aburrirse de él.
Otra voz femenina es la de Lou Hickey, que forma junto a Jon Fratelli (miembro de The Fratellis) Codeine Velvet Club, proyecto paralelo en el que se centró después de que la citada banda de Glasgow se tomase un respiro tras publicar "Here we stand" en 2008. La unión dio como resultado dos singles de presentación, "Vanity kills" y "Hollywood" a finales de 2009, que nada tenían que ver con el pop-rock de garrafón y pub de la banda madre de Jon. En este caso, el estilo es mucho más refinado y elegante, cercano al sonido de las big band, de los girl groups de lo sesenta, de las bandas sonoras de esa década y de los cincuenta, y con reminiscencias al infravalorado combo de Liverpool, Space. Justo al comenzar 2010 vio la luz su trabajo de debut, que lleva el nombre del dúo por título. En él destaca el continuo ambiente de película clásica, muchas veces a lo James Bond, y las grandes dotes al micrófono de Hickey, que da el contrapunto ideal a la voz y los contados riffs eléctricos de Jon. No hay que olvidar la particularísima versión de I am the resurrection, una de las mejores reinterpretaciones que se hayan hecho del emblema de The Stone Roses, muy conocida en las islas británicas y que llamará la atención a más de uno, sea o no fan de los mancunianos.

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