Cómo está el mundo. A unos chavales se les ocurrió elegir como nombre para su banda The Muslims (Los Musulmanes) y al poco tiempo tuvieron que deshacerse de él porque provocaba cierta controversia. En nuestros días ya no se pueden hacer caricaturas, contar chistes o bautizar a un grupo como se quiera: hay que ser políticamente correcto y tener cuidado con la susceptibilidad del prójimo.Así que los estadounidenses (de San Diego) Matt Lamkin (voz y guitarra), Matty McLoughlin (guitarra), Dave Lantzman (bajo) y Brian Hill (batería) tuvieron que buscar otra alternativa, y según parece no se devanaron mucho los sesos: The Soft Pack. Menos aún para ponerle título a su disco de debut (tras facturar varios singles bajo su anterior denominación y la actual), ya que es homónimo. Ni falta que hacía marear más la perdiz, ya que lo importante es quedarse con la actitud de las canciones de este álbum, su rapidez, intensidad, inmediatez y urgencia. Con lo cual, que nadie espere encontrar mensajes profundos o reflexiones trascendentales. Habrá alguno que tras su escucha ande todavía buscándole tres pies al gato, pero seguro que su vida es tan aburrida que tiene que dedicarse a eso.
No le vendría mal echar un vistazo a la letra de Answer to yourself, que precisamente incita a la autoafirmación y a la búsqueda de la personalidad propia a base de guitarras a chorrón. Muy en la línea de C'mon, otro de los hitos de "The Soft Pack". Se puede leer por ahí que recuerda al rock que practicaban Catherine Wheel... Más bien impide que el tesoro que dejaron como legado los Buzzcocks o The Undertones se quede perdido. Porque el cuarteto pica tanto del garage de los 60 como del punk de los 70. Otro buen ejemplo sería Down or loving, deudora del mejor upbeat californiano gracias a sus riffs y coros. Y si alguien se queda con dudas que pruebe con la aceleración y los teclados seventies de Move along y Flammable, o también con la línea de bajo de Pull out.
Como sucede con muchos otros discos, hay que elegir la época del año más apropiada para que resulten más enriquecedores una vez revisados, y sus canciones encajen mejor con nuestros pensamientos y sensaciones. De ahí que no extrañe que "The Soft Pack" sea ideal para momentos veraniegos. El envoltorio clásico (muy a lo The Last Shadow Puppets) de More or less y Tides of time obligan a disfrutarlas con el sol pegando de lleno en la cara.
Desde que hace unas temporadas se instaló la teoría de que el mejor disco del año debe incluir experimentos con maquinitas, psicodelia, armonías de otra galaxia y melodías retorcidas, parece (salvo contadas excepciones) que, ya metidos en la segunda década del siglo XXI, no se puede dar una oportunidad al esquema básico de toda la vida: voz-guitarra-bajo-batería. Según avanza 2010, tiene toda la pinta de que The Soft Pack sorprenderán a más de uno.
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