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TWO DOOR CINEMA CLUB - TOURIST HISTORY

En junio del año pasado, el recién publicado volumen 7 de la serie de recopilatorios que cada temporada impulsa el sello francés Kitsuné (una de las mejores referencias de la música electrónica a nivel planetario) se abría con una sorprendente canción: Something good can work, del grupo norirlandés Two Door Cinema Club, uno de sus últimos fichajes. Aunque dicho tema ya se había dado a conocer como single un par de meses antes, no fue hasta ese momento cuando adquirió verdadera notoriedad. Llamaba la atención sobre todo por su sencillez, la alegría que transmitía y su ritmo saltarín, muy cercano a toda la absorbente corriente afroindie que dominó 2009 (y sigue haciendo a día de hoy). Sin embargo, tenía algo especial, lo que obligaba a prestar atención sobre los jóvenes Alex Trimble (voz principal, guitarra, teclados y programaciones), Kevin Baird (voz y bajo) y Sam Halliday (voz y guitarra).
Retrocedamos un poco más en el tiempo, hasta enero. Su primer EP, "Four words to stand on", había pasado de blog en blog hasta llegar tanto a la prensa especializada (el NME acertó por una vez) como a los oídos ávidos de figuras emergentes. En él ya se incluía otro de sus títulos más destacados, Undercover Martyn, recientemente recuperado como adelanto de "Tourist history". Entre medias, el 7'' de I can talk y sus correspondientes remezclas no dejaron que decayera el interés por la llegada de su disco de debut.
Si se echa un vistazo a los créditos del LP, lo mejor es que hasta el quinto corte no empiezan a sonar las canciones ya mencionadas, con lo que se puede comprobar de inicio si el resto del repertorio es mero relleno o mucho más que eso (algo que depende de la audiencia). Para empezar, el trio aprieta el acelerador en Cigarettes in the theatre, cuyo final con una trompeta al más puro estilo The Ordinary Boys la desmarca de la reiteración compositiva propia de esa clase media del pop-rock británico que aspira a altas cotas pero que se queda por el camino. Una pena que esa sensación aflore tras Come back home (intento de acercamiento a Franz Ferdinand, aunque las guitarras se tornan más épicas) y Do you want it all (podría colar como canción de los olvidados Ghosts).
En este punto es cuando entra el triple ganador de Two Door Cinema Club. Las virtudes de Something good can work no impiden que nos imaginemos a los franceses Phoenix en bermudas interpretando la letra en una playa repleta de palmeras (la voz de Trimble es calcada a la de Thomas Mars). Sin abandonar las odiosas comparaciones, I can talk combina el inicio del Doubt de Delphic con el desarrollo a alta velocidad del Talk de Coldplay. Y Undercover Martyn se podría considerar la más original de la lista, más que nada por su pegada melódica.
Después, regreso a las similitudes, ya que What you know podría entrar perfectamente en el último trabajo de (otra vez ellos, será por compartir discográfica) Phoenix ("Wolfgang Amadeus Phoenix"), por mucho que trate de evitarlo con ciertos elementos que recuerdan a Vampire Weekend. Ese constante deja vu se ancla en el minutaje restante hasta el final del álbum. ¿Demasiados parecidos razonables para la banda que se supone va a refrescar la escena alternativa británica durante 2010? Sí, aunque no hay que verle el lado negativo: a quien le gusten los grupos padre se lo pasará de miedo con Two Door Cinema Club.
Antes de acabar, una apuesta: a ver quién es capaz de cantar de una tacada Something good can work sin dejarse una sola palabra y sin perder la respiración. El resultado que se grabe en vídeo, por favor.

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