Otra ración de pincho mancuniano para nuestros oídos. A muchos su nombre les sonará por haber sido uno de los hype de hace un par de años con su disco de debut, "St. Jude". Menos mal que, a pesar del revuelo que levantaron en las islas británicas (ya se sabe que fuera de ellas sin el megáfono del NME es difícil que alcancen la misma notoriedad) a Liam Fray (voz), Daniel C. Moores (guitarra), Mark Cuppelo (bajo) y Michael Campbell (batería), no se les dio por abrir la boca del mismo modo que lo habían hecho Kasabian, cuando proclamaron aquello de que "serían la mejor banda del Reino Unido" tras la separación de Oasis. Y eso que buena parte de la prensa especializada inglesa ya encumbraba a Fray como el nuevo gran frontman que tomaría el relevo de Liam Gallagher, y no sólo por ser tocayos y tener el mismo corte de pelo...En este caso se podría repetir la situación ya comentada en este blog sobre Good Shoes: la de sobrevivir entre toda la marea de nuevas bandas nacidas a partir del boom Arctic Monkeys. Aunque la gran baza de "St. Jude" era que precisamente su sonido intentaba escapar de ritmos urgentes, inmediatos y certeros, tan en boga en ese momento. De ahí su éxito, lo que llevó al cuarteto a revisar la fórmula. Pero en tiempos en los que salen grupos de hasta debajo de las piedras en función de la corriente predominante, caer en esa tentación podría dar como resultado que, dada la velocidad que se mueve el mundillo musical, The Courteeners fuesen considerados unos abueletes.
Parece que todo eso se lo pasaron por el forro. Basta con echarle un vistazo a la apertura de "Falcon", The opener, con su inicio coral y las posteriores notas de piano. Las cuales, por cierto, no van a dejar de aparecer en el resto del minutaje. Es una de las mejores maneras de apoyar la voz, cada vez con más poso y profundidad, de Fray. ¿Será porque su intención es que sus composicones suenen épicas y trascendentes? En parte sí: Cross my heart & hope to fly y You overdid it doll lo intentan; otra cosa es que lo consigan. Por eso insisten con la idea en Lullaby, Good times are calling y Will it be this way forever?, en la que se convierten en una especie de Editors sin querer que las sombras y la desolación los atrapen. Tras varios amagos, donde sí dan en el clavo es en Sycophant y Scratch your name upon my lips, más que nada porque aceleran el ritmo y las guitarras toman más cuerpo. Lo malo es que esa energía no se vislumbra hasta la segunda mitad del LP.
Es posible que sea poca cosecha rescatar dos temas (bueno realmente tres, si incluimos Will it be this way forever?) de los doce que componen "Falcon". Ésa será la razón por la que los escépticos digan que The Courteeners no tienen más importancia que la de cubrir el hueco dejado por otras bandas de su país ya disueltas o desaparecidas del mapa. Así que el examen que afrontarán será encontrar ese equilibrio entre el ímpetu (controlado) de "St. Jude" y el peso en la forma de su sucesor. Un enigma que seguramente sólo se seguirá de cerca en su Gran Bretaña natal.
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