¡Oh no! ¡Es él! ¡Ha vuelto! ¡A qué viene tanta exclamación! Pues a que el super-antihéroe está aquí de nuevo. ¡Eddie Argos! Y eso que el mundo no se lo pidió. Pero él quiere empezar a solucionar muchas cosas, y ninguna tiene que ver con la crisis. Sino con la música. Harto de ver como a lo largo de los años muchas canciones, artistas y grupos estuvieron a punto de acabar con la civilización, quiere evitar esa tragedia, al menos hasta que llegue el 2012 y el cambio de era sea una realidad. Para tan tamaña tarea dejó por un momento en el dique seco a sus Art Brut y reclutó a Dyan Valdés, bajista del grupo angelino The Blood Arm. Por fin una chica le hizo caso, aunque sólo fuese por el descacharrante nombre que encontró para el dúo. Sólo a él se le podía ocurrir. El disco habla a las claras de la sapiencia de Argos sobre la historia de la música y la cultura popular en sus horas más altas y bajas. Se atreve con todo: desde Michael Jackson y Frank Sinatra hasta Bob Dylan y Avril Lavigne, p...
La música de hoy y mañana