Diferente marcha, todavía acelerando. La traducción del título del primer disco de Liam Gallagher con Beady Eye, “Different gear, still speeding”, resume a la perfección el ideario musical y vital del otrora frontman de Oasis: cambian el escenario y las circunstancias, pero no su empeño por mantener su estatus de principal paladín del rock británico de los últimos 20 años. Su obsesión personal por desprenderse de la sombra de su hermano Noel también ayuda a comprender sus ansias por demostrar que el viaje iniciado con sus antiguos compañeros (Andy Bell, Gem Archer y Chris Sharrock) en la banda madre tenía un sentido y un destino. Guiado por el espíritu eterno de John Lennon (The roller, The morning son), de The Rolling Stones (Wind up dream, Bring the light) y de The Who (Beatles and Stones), el pequeño de los Gallagher intenta transmitir que su melomanía no se relaciona tanto con el pop beatleliano de pura cepa (como se podía creer antaño) como con el rock clásico de los 60 y 70: así lo certifican sus letras más bien simples (sobre el amor, la vida, el propio rock and roll…) y su actitud directa e irreductible. Los que creían que el experimento Beady Eye iba a fracasar estrepitosamente debieron reconocer que la prueba no salió demasiado mal, aunque, por momentos, algunas canciones fuesen meros facsímiles del genuino sonido Oasis (Kill for a dream, The beat goes on, For anyone). No obstante, esos mismos malos agoreros pueden aducir en su defensa que el salto perpetrado por Liam no consiguió alcanzar la altura del ejecutado por Noel en su “Noel Gallagher’s High Flying Birds” (2011). En cualquier caso, el benjamín de la familia mancuniana logró una vez más lo que lleva persiguiendo desde su estelar irrupción con Oasis: que nadie dejase de hablar de él.+Spotify
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