Lo de Lagartija Nick tiene mucho mérito: tras veinte años de trayectoria, su corazón sigue latiendo vigoroso, sin síntomas de flaqueza. Da igual que en su seno se produzcan cambios en su alineación inicial; o que ante ellos vayan desfilando las nuevas generaciones del pop-rock patrio y granadino (Lori Meyers); o que la mayor parte del reconocimiento se lo lleven (merecidamente) sus camaradas y vecinos Los Planetas. Antonio Arias y los suyos continúan su larga carrera de fondo, relanzada con “El shock de Leia” (2007), LP que los colocó de nuevo bajo los focos mediáticos. Con todo, muchos aún seguían observando al grupo únicamente como aquel que había pergeñado el impactante “Omega” (1996) junto al maestro Morente o que se tomaba el negocio musical muy a su manera… Lagartija Nick nunca abandonaron esa actitud (muy cercana a la de Los Planetas) de moverse a contracorriente en pos de lograr la independencia creativa absoluta. Así que su undécimo álbum, “Zona de conflicto”, es fruto, de nuevo, del modus operandi sólido y fructífero de los granadinos, los cuales, como diría aquel, no son capaces de hacer un disco malo aunque se lo propongan. Las líneas maestras que lo definen son las típicas del actual quinteto: rock clásico, melodías pétreas y lírica finamente esculpida, todo ello metido en un paquete sonoro breve (nueve cortes; pocos más de media hora de duración), intenso, eléctrico y compacto de principio a fin. La redonda Supercuerda podría ser su estandarte, pero también Panorama nº5 (sinuosa, de tempo relajado) o la poderosa Crimen, sabotaje y creación: depende de la situación en que se escuche cada una de ellas... Lo que no variará será la sensación de potencia que traslada al oyente “Zona de conflicto”; la misma energía que contagian Lagartija Nick desde hace dos décadas.+Spotify
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