Ir al contenido principal

2011. Don't look back in anger... Tahiti 80: "The past, the present & the possible"

Xavier Boyer es el músico más anglosajón de Francia: desde hace más de quince años viene demostrando que por sus venas corre sangre británica y no francesa, por mucho que esa transfusión pueda doler a sus a veces peculiares y siempre auto-convencidos compatriotas. Pero esta querencia e influencia proveniente del otro lado del Canal de la Mancha no es gratuita, ya que su grupo, Tahiti 80, la traduce brillantemente en cada una de sus composiciones, ya sea a través de pop-soul, pop anclado en la etiqueta C86, brit-pop o pop adornado con toques electrónicos. En cualquier caso, pop. Esa es la palabra clave de los galos, cuyo significado se mostró en todo su esplendor en su aún insuperable “Wallpaper for the soul” (2002), aunque en sus referencias posteriores no bajaron el nivel. Con todo, no se puede decir que Tahiti 80 hubieran triunfado entre las masas de igual manera. La explicación a tal circunstancia quizá consista en que muchos pensaron que, si tenían a mano los grupos de los que beben, mejor quedarse con los originales antes que con sus imitadores. Una posible sentencia que sólo refleja la injusticia con la que siempre se trató a Boyer y compañía fuera de las fronteras galas ya que su música posee una genética evidente pero también suficiente personalidad. Sobre todo debido a la voz del propio Xavier, en constante estado efervescente y capaz de que las palabras que pronuncia rezuman optimismo continuamente. El trío que abre este “The past, the present & the posible” no engaña: Defender, Darlin’ (Adam & Eve song) y Gate 33 perpetúan la jovialidad intrínseca a la formación de Rouen. Incluso cuando la banda se relaja y se viste el traje elegante en Solitary bizness o Want some? tampoco decae su entusiasmo. Una vez más, no diga pop: diga Tahiti 80.
+Spotify

Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS PLANETAS - CUATRO PALOS (EP)

De repente comienza a sonar como salvada del polvo del olvido una cuerda rasgada con intenso dolor. Y justo a continuación, sin perder ese sentimiento, entra la voz de Manolo Caracol y el lamento de una guitarra flamenca. Es la significativa puerta de entrada de lo que vendrá después, una robusta melodía cuya letra llena de fiereza empieza así: "No hay flor como la amapola ni corazón como el mío...". La voz de J se desliza para rendir un merecido homenaje al cantaor sevillano (cuyo tatarabuelo era llamado El Planeta ; la conexión se cierra definitivamente) a través del "Romance de Juan de Osuna", el primero de los cuatro palos que interpreta el grupo granadino en este anticipo de su inminente nuevo disco. Después del desgarro del romance, toca peteneras. "No sale luz esta noche" deja brotar su melancolía para, como no podía ser de otra manera, borrar el rastro de un corazón que se desangra de tristeza. Argumento de sobra conocido como una de las bases fu...

La unión de Los Planetas y Niño de Elche hace la Fuerza Nueva en “Los Campanilleros”

Las alianzas establecidas por Niño de Elche con Los Voluble, Toundra (como Exquirla) y, más recientemente, C. Tangana han demostrado que la radical heterodoxia flamenca practicada por Francisco Contreras es capaz de adaptarse a cualquier género (en los casos expuestos: techno bailable, rock abrasivo y bolero, respectivamente); y, a la vez, permea cada campo estilístico que toca. Así que, conocida esa elasticidad creativa, sólo cabía esperar a que, más tarde o más temprano, se consumara la conexión entre Niño de Elche y otra célula que lleva varios años explorando los límites de la música tradicional andaluza: Los Planetas, con cuyo “La Leyenda del Espacio” (2007) empezaron a sentar las bases de una inmersión cada vez más fructífera en el legado histórico de los sonidos sureños, fusionados de modo simbiótico con su acostumbrado pop-rock psicodélico. El test en directo que esta unión artística pasó a finales de noviembre de 2018 en la madrileña Casa Patas empezó a perfilar públ...

LA ROUX - LA ROUX

La década de los 80 ha vuelto, todo el mundo lo comenta y lo difunde. Y se va a quedar por mucho tiempo. De ahí que proliferen en cualquier ámbito referencias que nos llevan a esa época y parte de la historia. Musicalmente hablando, a comienzos del esperado y a la vez temido año 2000 ya se vio la primera punta de lanza de este revival. El denominado electroclash irrumpió con tal fuerza que engullió a su paso todo aquello que no tuviera nada que ver con la laca, las hombreras, el maquillaje y los sintetizadores. El principal defecto de toda aquella corriente y que a la postre sería su certificado de defunción fue que se mostraba demasiado artificial, y se centraba casi exclusivamente en triunfar en las pistas de baile. Salvo honrosas excepciones (Felix Da Housecat y Miss Kittin), los "one hit wonders" eran el pan de cada día y los supervivientes de aquel tsunami electrónico se pueden contar con los dedos de una mano. Ahora toca vivir la segunda fase de aquella invasión, con do...