Xavier Boyer es el músico más anglosajón de Francia: desde hace más de quince años viene demostrando que por sus venas corre sangre británica y no francesa, por mucho que esa transfusión pueda doler a sus a veces peculiares y siempre auto-convencidos compatriotas. Pero esta querencia e influencia proveniente del otro lado del Canal de la Mancha no es gratuita, ya que su grupo, Tahiti 80, la traduce brillantemente en cada una de sus composiciones, ya sea a través de pop-soul, pop anclado en la etiqueta C86, brit-pop o pop adornado con toques electrónicos. En cualquier caso, pop. Esa es la palabra clave de los galos, cuyo significado se mostró en todo su esplendor en su aún insuperable “Wallpaper for the soul” (2002), aunque en sus referencias posteriores no bajaron el nivel. Con todo, no se puede decir que Tahiti 80 hubieran triunfado entre las masas de igual manera. La explicación a tal circunstancia quizá consista en que muchos pensaron que, si tenían a mano los grupos de los que beben, mejor quedarse con los originales antes que con sus imitadores. Una posible sentencia que sólo refleja la injusticia con la que siempre se trató a Boyer y compañía fuera de las fronteras galas ya que su música posee una genética evidente pero también suficiente personalidad. Sobre todo debido a la voz del propio Xavier, en constante estado efervescente y capaz de que las palabras que pronuncia rezuman optimismo continuamente. El trío que abre este “The past, the present & the posible” no engaña: Defender, Darlin’ (Adam & Eve song) y Gate 33 perpetúan la jovialidad intrínseca a la formación de Rouen. Incluso cuando la banda se relaja y se viste el traje elegante en Solitary bizness o Want some? tampoco decae su entusiasmo. Una vez más, no diga pop: diga Tahiti 80.+Spotify
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