Otra corriente que no decae, a pesar de que a día de hoy se encuentra en estado de sobre-explotación, es el shoegaze. Introducido en un bucle revivalista que semeja no tener fin, aguanta los efectos de la oxidación gracias a esfuerzos como los de los suecos Youngteam, ya que le insuflan el consabido aire gélido nórdico, siempre atrayente y sugestivo. Con todo, el origen del nombre de la banda, tomado del LP de debut de Mogwai, provoca que se intente observar el discurrir de su primer disco, “Daydreamer”, con un ojo puesto en el manido post-rock. Pero una vez que arranca, se certifica que la formación liderada por Fredrik Liljequist se acerca más a Ride o Slowdive que a los escoceses y otros legionarios del ruidismo (instrumental o no): Daydreamer vuela veloz sobre teclados etéreos, firmemente dirigida por la voz en reverb de Liljequist; Your love entierra sus raíces en el complejo terreno de la melancolía y el sentimiento de pérdida (y posible retorno); y Black Lodge acentúa la distorsión guitarrera. Como buenos embajadores de la nación de IKEA, se supone que su sonido se destila más de barricas británicas que de norteamericanas, pero, al igual que sucedía con Ride, se arriesgan a realizar pequeños saltos al otro lado del Atlántico. De ese modo, la seis cuerdas adquieren un tono crepuscular (My only friend, caracterizada también por su línea de órgano) e intimista (Not from here) que otorga al conjunto una heterogeneidad estética refrescante y saludable. Eso sí, el feedback de Summertime y el halo siniestro de Strange days recuerdan que Gran Bretaña es la gran referencia de Youngteam, y The Jesus And Mary Chain, otro de sus faros-guía. Circunstancia, por otra parte, de sobra conocida y asimilada muy hábilmente por los autores de pop que se interpreta mirando hacia los zapatos procedentes de Escandinavia.+Spotify
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