Otra corriente que no decae, a pesar de que a día de hoy se encuentra en estado de sobre-explotación, es el shoegaze. Introducido en un bucle revivalista que semeja no tener fin, aguanta los efectos de la oxidación gracias a esfuerzos como los de los suecos Youngteam, ya que le insuflan el consabido aire gélido nórdico, siempre atrayente y sugestivo. Con todo, el origen del nombre de la banda, tomado del LP de debut de Mogwai, provoca que se intente observar el discurrir de su primer disco, “Daydreamer” , con un ojo puesto en el manido post-rock. Pero una vez que arranca, se certifica que la formación liderada por Fredrik Liljequist se acerca más a Ride o Slowdive que a los escoceses y otros legionarios del ruidismo (instrumental o no): Daydreamer vuela veloz sobre teclados etéreos, firmemente dirigida por la voz en reverb de Liljequist; Your love entierra sus raíces en el complejo terreno de la melancolía y el sentimiento de pérdida (y posible retorno); y Black Lodge acentúa la disto...
La música de hoy y mañana