The Pains Of Being Pure At Heart tienen a sus primos hermanos viviendo en su misma casa, Slumberland, el sello que se está destapando como el mayor impulsor del indie-pop de nueva hornada que se fija en las mejores obras que modelaron el estilo durante las tres últimas décadas. Se llaman Big Troubles y proceden de Nueva Jersey, justo al lado de Nueva York, ciudad de origen de los Pains. Con estos datos, no extraña que su sonido sea casi mimético al de Kip Berman y sus amigos, con la salvedad de que, además de ver de reojo a la etiqueta C86 y al pop guitarrero distorsionado, no dudan en seguir algunas lecciones del brit-pop más transparente y amable. En su estreno propiamente dicho, “Worry” (2010), ya se intuía ese ascendente, pero es en este “Romantic comedy” donde lo explotan al máximo gracias a unas melodías pegajosas y a unos textos sencillos que desgranan con inocencia y cierta ingenuidad juvenil sus cuitas amorosas y sentimentales. El título del disco (y la imagen que lo ilustra) refleja a la perfección el espíritu tragicómico que transmite el contenido, fielmente recogido en Minor keys, canción que disecciona con nervio las razones por las que buena parte de la humanidad trata de superar sus depresiones emocionales hundiéndose en el fango musical; o en Sad girls, donde la sensación de absoluta resignación y derrota (“love is in the air, but I don’t care cause I don’t want to love anymore”) contrasta con su aire animoso. Los discursos frágiles se mantienen cuando las atmósferas se cubren con las neblinas del shoegaze nostálgico en las briosas Softer than science y Never mine, aunque en ningún caso se desvían de la senda marcada desde su segundo inicial: retratar de una manera simple y directa los vaivenes del amor, tan deliciosos al principio y tan dolorosos al final.+Spotify
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