VHS Or Beta saltaron de su Kentucky natal al tren del revival post-punk británico de mediados de la década pasada con suma facilidad. Sus segundo y tercer disco, “Night on fire” (2004) y “Bring on the comets” (2007), respectivamente, los situaron en una posición cómoda dentro de la citada escena, a pesar de que procedían del otro lado del Atlántico; no habían conseguido un éxito destacable, pero podían presumir de poseer una (reducida) audiencia entregada al sonido de unos cuantos sencillos más que resultones: Night on fire, Love in my pocket o Can’t believe a single word. En ese momento, nadie recordaba que los norteamericanos, liderados por el peculiar Craig Pfunder, habían facturado un álbum de debut, “Le funk” (2002), enfocado directamente a las pistas de baile y muy influido por el groove electrónico de Daft Punk: el título de LP no engañaba, ya que remitía a Da funk, uno de los temas más emblemáticos de los franceses. Como si nunca se hubiesen olvidado de ese estilo, aunque no lo practicaran demasiado posteriormente, intentaron recuperarlo en su cuarto largo: “Diamonds and death”, un trabajo cuyo resultado final obliga a pensar que VHS Or Beta, más que retornar a sus orígenes daftpunkianos, aplicaron a rajatabla la estrategia seguida por los Friendly Fires o Delorean más recientes, con la que dejaban a un lado las guitarras eléctricas para centrarse en el uso de sintetizadores, teclados, ritmos programados y bajos proteicos. Así, Pfunder y compañía se sumergen en las formas clásicas del house noventero (Breaking bones, Under the sun, I found a reason) y en sugerentes texturas cósmicas (Diamonds and death, Eyes) y algodonadas (Watch out) para estimular tanto la parte física del cuerpo humano como la psíquica en un ejercicio, a estas alturas, más que extendido y teorizado pero igualmente atractivo.+Spotify
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