Primero lo intentó, sin éxito, con el grupo The Little Flames; luego, con The Rascals, se empezó a descubrir su nombre; pero el reconocimiento no le llegó hasta que se juntó con Alex Turner (su amigo desde la infancia y cabecilla de Arctic Monkeys) en The Last Shadow Puppets. Por todo ello se puede afirmar con rotundidad que Miles Kane es un currante de la música, uno de esos obreros de la guitarra salidos de la fértil orilla del Mersey (el río que atraviesa Liverpool) que tuvo que trabajar duro para sacar adelante su carrera como artista. Esta trayectoria fue creciendo progresivamente, paso a paso, hasta lograr cierta notoriedad… compartida y, hasta cierto punto, vivida en un segundo plano. Porque el principal estaba a dedicado a Turner cuando sus Puppets se ganaron la admiración de crítica y público hace tres temporadas. Si Kane quería tomar un papel protagónico debía dar un volantazo a la situación… Y lo hizo, sacando su primer disco en solitario, “Colour of the trap”, compendio de los sonidos manejados en sus anteriores bandas y derivados de referencias obligadas como Scott Walker o Paul Weller. Quien busque pop-rock de la vieja escuela, pensado e interpretado según los mandatos clásicos, aquí lo encontrará. En la producción intervinieron nombres como Dan The Automator o Gruff Rhys, aunque la marca hip-hopera del primero y la psicodélica del segundo no prevalecen sobre la estética sobria y elegante de Kane. Sus composiciones también suenan así, empezando por sus tres singles más sobresalientes: Come closer, Inhaler y Rearrange. De este trío se deriva la perfecta combinación de merseybeat y rock de “Colour of the trap”, a la que habría que añadir el brit-soul de My fantasy o el aroma orquestal de Kingcrawler. Sí, Kane justifica con creces que su nombre se vea bien reluciente en la portada del LP.+Spotify
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