Ir al contenido principal

(The Death Of) Six By Seven - The death of Six By Seven

Six By Seven es un grupo mítico, por derecho propio. Es probable que, actualmente, pocos se acuerden de las andanzas en el paso del siglo XX al XXI de los de Nottingham dentro del decorado del pop-rock melódico y épico aderezado con una pizca de noise y otra de psicodelia cósmica. Para los anales del género quedaron la tríada “Things we make” (1998), “The closer you get” (2000) y “04” (2004). Cuatro LPs después, y tras las entradas y salidas de sus miembros, Chris Olley (impulsor, voz y guitarrista de la banda) decidía dar carpetazo a su pequeña gran historia. Y así como la cerró, la volvió a abrir, para sorpresa de aquel reducto de seguidores que todavía los guardan en sus memorias. Aunque con un matiz: los Six By Seven de 2012 no tienen nada que ver con los de hace una década (únicamente queda Olley de las alineaciones anteriores), de ahí que se rebautizaran como (The Death Of) Six By Seven. Este proyecto viene ser la evolución de Olley en solitario, sin compañía de renombre, con lo que el aspecto externo de “The death of Six By Seven” rebaja el voltaje típico de los ingleses para limar las aristas de su sonido a través de desarrollos progresivos magnéticos (The writing on the wall), sensibilidad extrema (enorme There’s no loving me, que no precisa más que de unos punteos de guitarra eléctrica y de un teclado algodonado de apoyo para erizar el alma) y lisergia espacial contenida (Misspronounced). El intimismo gana enteros a medida que avanza el minutaje (Running, This time, Courage), aunque nunca se pierde la sensación de estar absorbiendo la intensidad de cada composición. No es como antaño, pero Chris Olley conserva intacta su capacidad de transmitir estados emocionales a flor de piel.
+Bandcamp

Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS PLANETAS - CUATRO PALOS (EP)

De repente comienza a sonar como salvada del polvo del olvido una cuerda rasgada con intenso dolor. Y justo a continuación, sin perder ese sentimiento, entra la voz de Manolo Caracol y el lamento de una guitarra flamenca. Es la significativa puerta de entrada de lo que vendrá después, una robusta melodía cuya letra llena de fiereza empieza así: "No hay flor como la amapola ni corazón como el mío...". La voz de J se desliza para rendir un merecido homenaje al cantaor sevillano (cuyo tatarabuelo era llamado El Planeta ; la conexión se cierra definitivamente) a través del "Romance de Juan de Osuna", el primero de los cuatro palos que interpreta el grupo granadino en este anticipo de su inminente nuevo disco. Después del desgarro del romance, toca peteneras. "No sale luz esta noche" deja brotar su melancolía para, como no podía ser de otra manera, borrar el rastro de un corazón que se desangra de tristeza. Argumento de sobra conocido como una de las bases fu...

La unión de Los Planetas y Niño de Elche hace la Fuerza Nueva en “Los Campanilleros”

Las alianzas establecidas por Niño de Elche con Los Voluble, Toundra (como Exquirla) y, más recientemente, C. Tangana han demostrado que la radical heterodoxia flamenca practicada por Francisco Contreras es capaz de adaptarse a cualquier género (en los casos expuestos: techno bailable, rock abrasivo y bolero, respectivamente); y, a la vez, permea cada campo estilístico que toca. Así que, conocida esa elasticidad creativa, sólo cabía esperar a que, más tarde o más temprano, se consumara la conexión entre Niño de Elche y otra célula que lleva varios años explorando los límites de la música tradicional andaluza: Los Planetas, con cuyo “La Leyenda del Espacio” (2007) empezaron a sentar las bases de una inmersión cada vez más fructífera en el legado histórico de los sonidos sureños, fusionados de modo simbiótico con su acostumbrado pop-rock psicodélico. El test en directo que esta unión artística pasó a finales de noviembre de 2018 en la madrileña Casa Patas empezó a perfilar públ...

LA ROUX - LA ROUX

La década de los 80 ha vuelto, todo el mundo lo comenta y lo difunde. Y se va a quedar por mucho tiempo. De ahí que proliferen en cualquier ámbito referencias que nos llevan a esa época y parte de la historia. Musicalmente hablando, a comienzos del esperado y a la vez temido año 2000 ya se vio la primera punta de lanza de este revival. El denominado electroclash irrumpió con tal fuerza que engullió a su paso todo aquello que no tuviera nada que ver con la laca, las hombreras, el maquillaje y los sintetizadores. El principal defecto de toda aquella corriente y que a la postre sería su certificado de defunción fue que se mostraba demasiado artificial, y se centraba casi exclusivamente en triunfar en las pistas de baile. Salvo honrosas excepciones (Felix Da Housecat y Miss Kittin), los "one hit wonders" eran el pan de cada día y los supervivientes de aquel tsunami electrónico se pueden contar con los dedos de una mano. Ahora toca vivir la segunda fase de aquella invasión, con do...