¿Dónde quedó aquello que se dio en denominar folktrónica? Habría que preguntárselo a los fans de Tunng, último bastión de la etiqueta, y a Sam Genders, uno de sus componentes y motor creativo de Diagrams, su proyecto en solitario. En él se olvida por completo de la electrónica reducida a su mínima expresión para abrazar el pop abierto y sofisticado que tan bien cultivaron el año pasado, por ejemplo, Metronomy. Parece que está de moda últimamente inspirarse en postales ideales recreadas tras el volante de un elegante automóvil, sobre la cubierta de un antiguo velero o en la terraza de una preciosa casa de la costa italiana para facturar discos como “Black light”, aunque luego su mensaje no tenga mucho que ver con esas estampas. Sin embargo, el perfecto acabado de piezas como Ghost lit, Tall buildings, Night all night o la progresiva Peninsula ayudan a que, extrañamente, la conexión oídos-cerebro desemboque en esa clase de pensamientos idealizados. Fuera de las metáforas que proporciona el álbum, Genders también demuestra su capacidad para activar los estímulos físicos mediante sonidos que se identifican automáticamente con corrientes actuales, sobre todo el africanismo/tropicalismo occidentalizado de nueva hornada: Antelope tira de las cuerdas y la percusión dislocadas; Black light, de un adictivo ritmo vivaz y un coro entre tímido e inocente; y Animals, de una esquelética estructura en la que destaca otra vez la percusión y el acompañamiento vocal para acabar en una mántrica coda final. Con “Black light”, Genders rompe las ataduras que lo sujetaban a la indietrónica (y a Tunng: quién sabe si la experiencia personal se prolongará…) para recrearse en un sugerente ejercicio de pop que incita a la imaginación y, en determinados momentos, al movimiento. Déjense llevar.+Spotify
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