Ir al contenido principal

The Maccabees - Given to the wild

The Maccabees dieron sus primeros pasos a rebufo de la gran cosecha new-wave de 2005 que incluía a Maxïmo Park, The Futureheads, The Rakes, Art Brut o Bloc Party. Parecía que el quinteto liderado por Orlando Weeks formaría parte de la siguiente camada de jóvenes bandas que mantendrían firme el pulso de las guitarras angulosas derivadas del post-punk. Y así fue durante un tiempo, mientras duró la vigencia de su debut, “Colour it in” (2007), y la presencia semanal de sus caras en las páginas del NME. Luego, como suele suceder cada vez que la publicación británica encumbra antes de la cuenta a su grupo favorito del día, la luz de la fama efímera se les apagaría a los de Brighton para encendérseles la de la paciencia. Sabían que, apretado el interruptor, perderían el sonido urgente de sus coetáneos para expandir el suyo propio, como quedó plasmado en “Wall of arms” (2009), indicador de la ambición que se palpa en este “Given to the wild”. Sin embargo, el deseo de hacer realidad una pretensión (a pesar de su legitimidad) no basta para materializarla. The Maccabees la encauzan adecuadamente al inicio, con unas Child, Feel to follow y Ayla que rozan el pop sinfónico al dejarse seducir por vientos de fondo y pianos en plano destacado. La voz de Weeks ayuda en la tarea, al mostrase aterciopelada (a veces, demasiado), pero la fórmula no cuaja a pesar de la insistencia: a partir de Glimmer las guitarras se vuelven tan cristalinas y el propio Weeks tan angelical que se acaban desvaneciendo. Al menos Pelican, Went away y Unknow aportan el nervio suficiente para apreciar el músculo de “Given to the wild” y no pensar exclusivamente en paisajes celestiales y corazones de zafiro. Alcanzar el cielo no es nada fácil. Quizá en el próximo intento The Maccabees, cuando se acostumbren a su nueva vestimenta, lo consigan.
+Spotify

Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS PLANETAS - CUATRO PALOS (EP)

De repente comienza a sonar como salvada del polvo del olvido una cuerda rasgada con intenso dolor. Y justo a continuación, sin perder ese sentimiento, entra la voz de Manolo Caracol y el lamento de una guitarra flamenca. Es la significativa puerta de entrada de lo que vendrá después, una robusta melodía cuya letra llena de fiereza empieza así: "No hay flor como la amapola ni corazón como el mío...". La voz de J se desliza para rendir un merecido homenaje al cantaor sevillano (cuyo tatarabuelo era llamado El Planeta ; la conexión se cierra definitivamente) a través del "Romance de Juan de Osuna", el primero de los cuatro palos que interpreta el grupo granadino en este anticipo de su inminente nuevo disco. Después del desgarro del romance, toca peteneras. "No sale luz esta noche" deja brotar su melancolía para, como no podía ser de otra manera, borrar el rastro de un corazón que se desangra de tristeza. Argumento de sobra conocido como una de las bases fu...

La unión de Los Planetas y Niño de Elche hace la Fuerza Nueva en “Los Campanilleros”

Las alianzas establecidas por Niño de Elche con Los Voluble, Toundra (como Exquirla) y, más recientemente, C. Tangana han demostrado que la radical heterodoxia flamenca practicada por Francisco Contreras es capaz de adaptarse a cualquier género (en los casos expuestos: techno bailable, rock abrasivo y bolero, respectivamente); y, a la vez, permea cada campo estilístico que toca. Así que, conocida esa elasticidad creativa, sólo cabía esperar a que, más tarde o más temprano, se consumara la conexión entre Niño de Elche y otra célula que lleva varios años explorando los límites de la música tradicional andaluza: Los Planetas, con cuyo “La Leyenda del Espacio” (2007) empezaron a sentar las bases de una inmersión cada vez más fructífera en el legado histórico de los sonidos sureños, fusionados de modo simbiótico con su acostumbrado pop-rock psicodélico. El test en directo que esta unión artística pasó a finales de noviembre de 2018 en la madrileña Casa Patas empezó a perfilar públ...

LA ROUX - LA ROUX

La década de los 80 ha vuelto, todo el mundo lo comenta y lo difunde. Y se va a quedar por mucho tiempo. De ahí que proliferen en cualquier ámbito referencias que nos llevan a esa época y parte de la historia. Musicalmente hablando, a comienzos del esperado y a la vez temido año 2000 ya se vio la primera punta de lanza de este revival. El denominado electroclash irrumpió con tal fuerza que engullió a su paso todo aquello que no tuviera nada que ver con la laca, las hombreras, el maquillaje y los sintetizadores. El principal defecto de toda aquella corriente y que a la postre sería su certificado de defunción fue que se mostraba demasiado artificial, y se centraba casi exclusivamente en triunfar en las pistas de baile. Salvo honrosas excepciones (Felix Da Housecat y Miss Kittin), los "one hit wonders" eran el pan de cada día y los supervivientes de aquel tsunami electrónico se pueden contar con los dedos de una mano. Ahora toca vivir la segunda fase de aquella invasión, con do...