FUTURE ISLANDS – ON THE WATER
[8.1]
31.10.2011
Desde comienzos
de 2010 el agua se convirtió en protagonista especial de algunos de los mejores
discos de pop electrónico del planeta alternativo: la primera gran referencia
anclada en el fundamento acuático fue el “Swim”
(Merge, 2010) de Caribou; la última, el reciente “Wander / Wonder” (Tri Angle,
2011), de Balam Acab; y entre medias, el “Cerulean”
(Anticon, 2010) de Baths certificó que la construcción de paisajes sonoros
líquidos resultaba ser la opción más atractiva a la hora de dotar de vida y
alma a las composiciones artificiales. Sin embargo, la manipulación musical del
fluido transparente no sirvió sólo para trasladar al oyente sus propiedades
físicas en forma de suaves y sugerentes estructuras, sino también para conectar
su significado natural con los conceptos de paz y equilibrio. En esta segunda
vertiente del estilo se podría situar el último trabajo de los norteamericanos
Future Islands, “On The Water” (Thrill
Jockey, 2011), empezando por su elocuente título y continuando por los trazos
sobre amplios charcos de synth-pop neo-romántico y new-wave / post-punk que el
trío dibuja para reflejar las consecuencias de una ruptura amorosa: el inicial
desengaño, los infinitos sentimientos de pérdida circundantes y la posibilidad
(falsa o verdadera, real o imaginaria) de retomar la relación para cerrar las
heridas.
Las oscuras
y lánguidas bases acuosas sobre las que se asienta el tercer LP de los de
Baltimore contrastan con la luminosidad y los espacios abiertos que se
advertían en su anterior “In Evening Air” (Thrill Jockey, 2010), en el que el grupo utilizaba
la analogía relacionada con el aire, otro de los cuatro elementos clásicos
griegos, con el objetivo de definir su electro-pop vivaz, animoso e incluso
bailable. En el caso de “On The Water”
no se abandonan los postulados de la synth-wave ochentera, pero se produce un
salto a su lado más reflexivo, profundo y, por momentos, depauperado, en
consonancia con los retratos del desamor teñidos en blanco y negro por OMD o
Ultravox. Con todo, existe otra especial influencia en la preparación y el
desarrollo de este álbum: la propia ciudad de Baltimore, cuna de Future Islands
y también la de Beach House y Wye Oak. A propósito del último disco de los
segundos, “Civilian” (Merge, 2011), ya
habíamos dejado claro que en esa parte de Norteamérica debía de vivirse una
atmósfera magnética dados los brillantes ejemplos de pop celestial que germinaban
allí. De hecho, y no resulta casual, la misma Jenn Wasner (cantante de Wye Oak)
añade parte de su hipnotismo femenino a uno de los cortes más destacados del
largo: “The Great Fire”, gema apoyada
en esqueléticos sintetizadores que se vale del fuego (tercero de los elementos
clásicos) para describir el poder sobrenatural del amor.
Esa pátina
entre esotérica y épica recubre a “On
The Water” en cuanto la canción que le da nombre, “On The Water”, surge de
la nada, navega lentamente y desemboca en un océano de teclados incendiarios. Aunque
el factor diferenciador y más significativo del conjunto, y por extensión, de
Future Islands, es la peculiar voz de barítono de Samuel T. Herring, un crooner
como venido de otra dimensión que recuerda poderosamente a otro contador de historias
intensas y arrebatadoras, Stuart A. Staples, líder de Tindersticks: en “Where I Found You” y, sobre todo, “Give Us The Wind”, el aporte vocal de
Herring permite que sus letras dolorosas se vuelvan más trascendentes y rompan
sus límites mundanos (la tierra, el cuarto elemento que les queda por explorar a
Future Islands). Por otro lado, hay espacio igualmente para, sin abandonar la
sensación de lamento permanente, introducir tramos de rítmica vivaz deudora de
los mejores New Order, aquellos que moldeaban y mezclaban con maestría líneas
de bajo (“Before The Bridge”), melodías
melancólicas (“Close To None”) y nostalgia
sin fecha de caducidad (“Balance”). Estos
tres ingredientes, distribuidos de manera diferente pero en idénticas
cantidades, conforman la fase final del LP, que se mueve entre las notas
etéreas de “Tybee Island” y el
homenaje a los The Cure de “Disintegration”
(Elektra, 1989) que se realiza en “Grease”.
La outro “(Untitled)” nos recuerda que este disco
funciona como una travesía sobre un río de vasto caudal (unas veces calmo,
otras turbulento) que termina en la cascada de emociones y sensaciones que
aparece cuando el amor se resquebraja, se desvanece, se acaba… Momento en el
que cada ser humano tiene que acudir a su interior para recuperar su propio
orden. Si nuestro cuerpo está formado en un 70% por agua, ese será el
componente que habrá que estabilizar para encontrar la tranquilidad y la
armonía necesarias. “On The Water” contiene
la fórmula mágica para conseguirlo.

Comentarios