Las alianzas establecidas por Niño de Elche con Los Voluble, Toundra (como Exquirla) y, más recientemente, C. Tangana han demostrado que la radical heterodoxia flamenca practicada por Francisco Contreras es capaz de adaptarse a cualquier género (en los casos expuestos: techno bailable, rock abrasivo y bolero, respectivamente); y, a la vez, permea cada campo estilístico que toca.
Así que, conocida esa elasticidad creativa, sólo cabía esperar a que, más tarde o más temprano, se consumara la conexión entre Niño de Elche y otra célula que lleva varios años explorando los límites de la música tradicional andaluza: Los Planetas, con cuyo “La Leyenda del Espacio” (2007) empezaron a sentar las bases de una inmersión cada vez más fructífera en el legado histórico de los sonidos sureños, fusionados de modo simbiótico con su acostumbrado pop-rock psicodélico.
El test en directo que esta unión artística pasó a finales de noviembre de 2018 en la madrileña Casa Patas empezó a perfilar públicamente su cruce de caminos bajo una denominación especial: Fuerza Nueva, que aglutina a dos sujetos controvertidos y auténticamente alternativos dentro del universo flamenco por llevar uno el cante y la lírica al extremo sin importarle recibir los dardos envenenados de la crítica conservadora; y los otros por atreverse a remozar el concepto de flamenco-rock desde una perspectiva revisionista al tiempo que revitalizadora.
Efectivamente, el nombre de la coalición entre Los Planetas y Niño de Elche es Fuerza Nueva, de inevitables connotaciones extrapolables a la agitada actualidad política andaluza al funcionar como un simbólico e irónico parapeto contra peligrosos elementos (entre ellos, ese partido del que todo el mundo habla, aunque no se quiera…) a la par que como verbalización -yendo más allá de perversas analogías nominales- de la energía que desprende esta alianza.
El ensamblaje de estos significados (reforzados por la portada firmada por Javier Aramburu -con una alegórica y provocadora apostilla: “producto español”- y el espectral videoclip realizado por Andrés Duque) se aprecia en la primera composición grabada que Fuerza Nueva han compartido con el mundo: “Los Campanilleros”, tradicional villancico flamenco popularizado por la voz de Niña de la Puebla que se introduce en un túnel en el que el tiempo es lineal, pero la historia circular, para emerger como una canción musicalmente cercana al espíritu de “Omega” (1996), la totémica obra pergeñada por Enrique Morente y Lagartija Nick; aunque más todavía al grupo que mejor ha regurgitado su herencia: Los Evagelistas, el proyecto formado por Antonio Arias, J, Florent y Eric Jiménez.
El aura litúrgica y solemne evangeliana se expande en una pieza incandescente, lisérgica y de profundo poso post-rock en la que Niño de Elche se expresa inspirado en los versos alternativos que Niña de la Puebla -según el mito popular explicado en nota de prensa por los propios Fuerza Nueva- interpretaba en clave libertaria durante la Segunda República cuando la audiencia de mítines y festivales de la CNT le pedía la letra política de la copla.
No es casualidad, por tanto, que Niño de Elche y Los Planetas lleven a cabo este tributo vía reinvención textual y sonora ante el avance de ese frente frío ideológico procedente del sur de España para contrarrestar sus aires gélidos. Difícil pensar en un momento más adecuado para que se produjera esta reunión en la cumbre.

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