Ir al contenido principal

Rescate de archivos. Fantastic Plastic Magazine. Discos (II)



CLASS ACTRESS – RAPPROCHER
[8.2]

17.10.2011

La historia de Class Actress podría ser la de un triunfo anunciado. Principalmente, por las bondades sonoras de su primera referencia, el EP “Journal Of Ardency” (Terrible, 2010): en él, la californiana afincada en Nueva York, Elisabeth Harper (alma mater del proyecto, acompañada en la producción por Mark Richardson y Scott Rosenthal), daba una vuelta de tuerca al synth-pop de nuevo cuño rescatado de los 80 que habían elevado a categoría de moda imperante (propiciada en gran medida por la explosión atómica gagaísta) damas tan dispares como Elly ‘La Roux’ Jackson o Victoria ‘Little Boots’ Hesketh al eliminar todo su elementos superfluos y banales a favor de una mayor pulcritud y sofisticación. Sí, partían de la misma base (ya se sabe: el tecno-pop insuperable de The Human League, Soft Cell, Yazoo o Eurythmics), pero Harper prefería quedarse con su parte más elegante, sugerente y aterciopelada, lo que propició que todos aquellos fieles del pop sintético hartos de tanto tupé imposible, chufla recubierta de laca y maquillaje drag-queeniano comenzasen a fijarse en su figura y en el brillante acabado de las cinco canciones que contenía el citado mini álbum de presentación. 

Sin embargo, la valía de Class Actress no se explicaba exclusivamente a través de sus méritos musicales, sino también gracias a sus sabias decisiones, que les permitieron cobijarse bajo la sombra de los mejores árboles: por un lado, la de Terrible Records, sello de Chris Taylor (Grizzly Bear), sinónimo de fiabilidad sonora ya que en él habían dado sus primeros pasos Twin Shadow y Blood Orange; y, por otro, la de Neon Indian, del cual el trío de Brooklyn versionó su “Terminally Chill”, lo que hacía que, sin quererlo, se circunscribiesen en el círculo del chill-wave cuando este se encontraba en su punto de máximo apogeo. De este modo, quedan claros cuales son los dos primordiales puntos de apoyo sobre los que se balancea la palanca de Class Actress. ¿Significa esto que tenemos ante nosotros una versión remozada y femenina del denostado y machacado glo-fi? Puede que sí… ¿Pero no habíamos concluido, después de cerrar el pequeño serial sobre el estado actual de la corriente duermevela con el último disco de (curiosamente) Neon Indian, que dicha ola ya había perdido todo su ímpetu? Puede que también… La cuestión es que, como quedó claro en nuestra disección de “Dreams Come True” (Terrible / PIAS Spain, 2011), el largo de debut de CANT (alias artístico del propio Chris Taylor), desde Terrible Records siempre se pretendió escapar de la mala resaca (¿hay resacas buenas?) del pop hipnagógico. 

Pero, inevitablemente, Elisabeth Harper (con salto a la discográfica Carpark incluido) no logró huir del todo de la influencia del chill-wave durante la construcción de su primer disco grande, “Rapprocher” (Carpark / Green Ufos, 2011), cuya portada protagoniza ella misma (pero, ¿no es Sarah Jessica Parker? ¿Quizá Céline Dion? Cosas del transgénero…). Su apego por los arpegios noctívagos se aprecia en cuanto arranca el sintetizador poderoso y, a la par, mullido de “Keep You”, en la que su voz melodiosa aporta un plus diferenciador con respecto a sus coetáneos masculinos, sobre todo cuando ataca su arrebatador estribillo. Esta fórmula se vuelve a aplicar en “Weekend” y “Prove Me Wrong”, igual de ensoñadoras (o más) que la anterior. En este punto, es posible creer que el terreno donde se mueve con más soltura y eficacia Harper es aquel en el que los teclados y sus correspondientes arreglos sazonados con polvo cósmico avanzan con absoluta calma (a pesar de que sus letras remitan a situaciones más mundanas que espaciales, como en “Limousine” y su mención a la vida glamurosa que tanto seduce al ser humano), hipótesis que Harper rompe en los tramos más dinámicos de “Rapprocher”: “Need To Know”, “Love Me Like You Used To” (en ambas se produce un acercamiento evidente a La Roux, tanto en el envoltorio formal como el mensaje de reivindicación amorosa que hay de fondo), “All The Saints” y “Bienvenue”.

A partir de aquí, en la recta final del disco se retoma el pulso ralentizado del inicio para que las composiciones se embarquen en un viaje intergaláctico propulsado por mil y un sintetizadores (unos opacos -“Missed”-, otros refulgentes -“Let Me In”-) que no dejan lugar a dudas: Class Actress se decantaron por la vía del chill-wave, cierto, pero entendido como una manera válida para describir estados gaseosos de conciencia y corazón, no como un estilo que haya que perpetuar hasta la eternidad. Por ello, sumada la aportación vocal de Elisabeth Harper y añadido el influjo de su eterno femenino, se debería colocar a “Rapprocher” en el pedestal más elevado del pop orgánico y emocional (aunque hecho con máquinas) que se practica actualmente.


Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS PLANETAS - CUATRO PALOS (EP)

De repente comienza a sonar como salvada del polvo del olvido una cuerda rasgada con intenso dolor. Y justo a continuación, sin perder ese sentimiento, entra la voz de Manolo Caracol y el lamento de una guitarra flamenca. Es la significativa puerta de entrada de lo que vendrá después, una robusta melodía cuya letra llena de fiereza empieza así: "No hay flor como la amapola ni corazón como el mío...". La voz de J se desliza para rendir un merecido homenaje al cantaor sevillano (cuyo tatarabuelo era llamado El Planeta ; la conexión se cierra definitivamente) a través del "Romance de Juan de Osuna", el primero de los cuatro palos que interpreta el grupo granadino en este anticipo de su inminente nuevo disco. Después del desgarro del romance, toca peteneras. "No sale luz esta noche" deja brotar su melancolía para, como no podía ser de otra manera, borrar el rastro de un corazón que se desangra de tristeza. Argumento de sobra conocido como una de las bases fu...

La unión de Los Planetas y Niño de Elche hace la Fuerza Nueva en “Los Campanilleros”

Las alianzas establecidas por Niño de Elche con Los Voluble, Toundra (como Exquirla) y, más recientemente, C. Tangana han demostrado que la radical heterodoxia flamenca practicada por Francisco Contreras es capaz de adaptarse a cualquier género (en los casos expuestos: techno bailable, rock abrasivo y bolero, respectivamente); y, a la vez, permea cada campo estilístico que toca. Así que, conocida esa elasticidad creativa, sólo cabía esperar a que, más tarde o más temprano, se consumara la conexión entre Niño de Elche y otra célula que lleva varios años explorando los límites de la música tradicional andaluza: Los Planetas, con cuyo “La Leyenda del Espacio” (2007) empezaron a sentar las bases de una inmersión cada vez más fructífera en el legado histórico de los sonidos sureños, fusionados de modo simbiótico con su acostumbrado pop-rock psicodélico. El test en directo que esta unión artística pasó a finales de noviembre de 2018 en la madrileña Casa Patas empezó a perfilar públ...

LA ROUX - LA ROUX

La década de los 80 ha vuelto, todo el mundo lo comenta y lo difunde. Y se va a quedar por mucho tiempo. De ahí que proliferen en cualquier ámbito referencias que nos llevan a esa época y parte de la historia. Musicalmente hablando, a comienzos del esperado y a la vez temido año 2000 ya se vio la primera punta de lanza de este revival. El denominado electroclash irrumpió con tal fuerza que engullió a su paso todo aquello que no tuviera nada que ver con la laca, las hombreras, el maquillaje y los sintetizadores. El principal defecto de toda aquella corriente y que a la postre sería su certificado de defunción fue que se mostraba demasiado artificial, y se centraba casi exclusivamente en triunfar en las pistas de baile. Salvo honrosas excepciones (Felix Da Housecat y Miss Kittin), los "one hit wonders" eran el pan de cada día y los supervivientes de aquel tsunami electrónico se pueden contar con los dedos de una mano. Ahora toca vivir la segunda fase de aquella invasión, con do...